Reparación de puertas correderas en Barcelona
La empujas con el hombro y la hoja avanza a tirones hasta que se planta a medio recorrido.
El fallo casi nunca está donde tú lo notas, así que la movemos nosotros antes de decirte qué tiene y cuánto cuesta.
En media hora, en tu puerta
Primero se regula, después se cambia
El precio, antes de desmontar la hoja
Correderas que vuelven a correr, según sus dueños
Puertas que se salían del carril, ruedas gastadas, cierres que no encajaban. Estas reseñas de Google son de clientes de Barcelona que nos llamaron para repararlas.
Excelente servicio, eficiente y muy professional. 100% recomendado!
Very quick service, arrived in 20 minutes on a Sunday and had the door open in 5. Raúl was very professional and also spoke English.
Buen servicio y muy rápido. Recomendado 100%
Atenció urgent i correcta en la obertura de porta
Buen servicio y buen trato. Totalmente recomendable.
Super service, merci beaucoup pour la rapidité et l’efficacité. Très gentils.
Un servicio exelente. Llamé de urgencia porque me había quedado encerrada dentro de la vivienda. Luis a sido muy amable y atento, siempre explicándome cada paso a tenido que romper y cambiar la cerradura y dejo todo impecable.
Came to help with the door fast and everything was good and professional
Llame de urgencia, el chico vino muy rapido y me abrio sin dañar la cerradura. Lo recomiendo
Excelente servicio, muy agradecido , muy profesional ⭐⭐⭐⭐ lo recomiendo 👍🙂
ANTES DE TOCAR EL HERRAJE
Reparación de puertas correderas: qué se ha roto y qué solo se ha movido
Hay dos familias de corredera y se diagnostican al revés.
La de paso —la del pasillo, la del baño, la del armario, casi siempre de madera— va colgada: el peso entero descansa en dos carros con rodamiento a bolas que corren por la guía de arriba.
La pieza de abajo solo la mantiene en línea. La balconera de aluminio hace lo contrario: apoya en el carril inferior y la guía superior únicamente la sujeta.
Saberlo cambia dónde se mira. Una corredera de paso que roza el suelo casi nunca tiene un problema en el suelo: se ha descolgado arriba.
Y una balconera que va dura rara vez es cosa de la guía superior, sino del carril por el que rueda.
Por eso recorremos la hoja de punta a punta antes de decir nada.
Si la puerta frena siempre en el mismo palmo, el carril tiene algo; si va dura en todo el recorrido, el problema está en el carro o en el peso que soporta.
Cuatro averías se repiten muy por encima del resto:
- Va a tirones o se planta a medio camino. Suciedad compactada en el carril, o un rodillo agarrotado que ya no gira y arrastra.
- Roza el suelo o el marco y cuesta arrancarla. La hoja ha perdido altura. Buena parte de estas se recuperan con el tornillo de regulación, sin pieza nueva.
- Se descarrila cada dos por tres. Guiador inferior partido, carril deformado por un golpe o hoja que ha cogido peso por un lado.
- Cierra, pero queda una rendija. Hoja desalineada o topes desajustados: la puerta llega al final del recorrido y no apoya donde debería.
TIPOS DE PUERTA QUE REPARAMOS
Las correderas que nos entran cada semana en Barcelona
Más de 2.500 servicios en Barcelona dan para ver de todo.
Entre los pisos antiguos de Sarrià y los reformados del Eixample nos entran correderas de paso de hace cuarenta años y balconeras de aluminio que dan a un patio interior.
Y armarios empotrados que nunca han corrido bien desde el día que los montaron. El mecanismo cambia bastante de una a otra.
Balconeras y correderas de terraza
Apoyan en el carril inferior, así que arrastran toda la arena y la cal que entra del exterior. Cuando van duras suele ser el carril, no la hoja.
Correderas de paso de interior
Hoja de madera colgada de la guía de arriba. Si roza el marco o el suelo es que ha perdido altura, y eso muchas veces se recupera regulando el carro.
Puertas de armario empotrado
Dos hojas cruzándose en la misma guía. Basta con que una pierda el guiador de abajo para que se salga cada vez que la mueves.
Correderas empotradas en el tabique
La hoja se esconde dentro del cajón. Se saca por el hueco de paso para llegar a los carros: no hace falta abrir la pared salvo que lo roto esté dentro del cassette.
Portones y correderas de garaje
Decenas de kilos rodando sobre un carril a ras de suelo. Si el portón se pasa de largo o se para siempre en el mismo punto, mira el tope y la rueda antes que nada.
Cerraduras y cierres de corredera
Una corredera no puede llevar un pestillo normal: corre paralela a la pared y no tiene marco donde encajarlo. Cierra con gancho basculante contra un tope, y ese gancho se cambia sin desmontar la puerta.
Una corredera que no cierra del todo es una puerta abierta
Nos llamaron de un bajo de Gràcia por una balconera atascada que daba al patio interior. La puerta quedó corriendo en la misma visita.
Lo que costó más rato fue explicarles lo otro: esa hoja se salía del carril tirando de ella hacia arriba, y al patio bajaba media escalera.
Las correderas de aluminio se fuerzan de dos maneras, y ninguna pasa por romper el cristal.
Levantando la hoja hasta sacarla del carril, o haciendo palanca justo donde está el cierre, que en muchas balconeras es un único punto en el centro de la hoja.
Contra lo primero se monta un bloqueador en la guía inferior: se acciona desde dentro, va por la cara interior y no deja que la hoja suba.
Contra lo segundo, un cierre que agarre en tres puntos en vez de en uno, para que la palanca no encuentre dónde abrir.
Esto no hace falta en todas las casas. Si tu corredera está en un cuarto sin acceso desde fuera, te lo decimos y no te vendemos nada.
Si da a un patio, a un jardín o a una terraza a la que se puede subir por un muro, también te lo decimos. Tú decides después.
CUATRO PASOS
Qué pasa desde que llamas hasta que la puerta vuelve a correr
Casi todas las correderas se resuelven en una sola visita. Lo que decide que sea una y no dos es lo que nos cuentes por teléfono.
Nos cuentas qué hace la puerta
Si va dura en todo el recorrido o solo en un tramo. Si roza arriba, abajo o contra el marco. Con eso salimos sabiendo qué herraje llevamos en la furgoneta.
La movemos nosotros
Esto no se diagnostica de vista: se abre y se cierra unas cuantas veces, hasta encontrar en qué palmo frena y por qué. El fallo casi nunca está donde tú lo notas.
Precio antes de sacar la hoja
Te decimos qué pieza entra, qué se queda como está y cuánto cuesta. Si basta con regular, se regula y se acabó.
Se prueba hasta que corre con un dedo
No la dejamos «mejor que antes». Se ajusta y se vuelve a probar hasta que va sola. 3 años de garantía en el material y 6 meses en la mano de obra.
EL LÍMITE DE LA REPARACIÓN
Cuándo la puerta tiene arreglo y cuándo ya no
Una reparación de puertas correderas cuesta una fracción de lo que cuesta la puerta nueva, así que casi siempre merece la pena intentarlo.
Pero hay un punto a partir del cual arreglarla es tirar el dinero, y preferimos decírtelo antes que cobrarte un trabajo que aguante seis meses.
Lo miramos en cuatro sitios.
El carril, lo primero
Si está entero, casi todo lo demás se sustituye. Si está aplastado, torcido o comido en tramos, los carros nuevos durarán lo que tarden en volver a pasar por ahí.
Si esa pieza todavía existe
Muchos herrajes llevan décadas fabricándose y la pieza aparece. Cuando no, a veces entra un carro equivalente y a veces hay que renovar el juego completo de la guía.
Si la hoja está sana
Una hoja hinchada por humedad, descuadrada o con el canto reventado no vuelve a correr bien por muchos carros que le montes. Ahí sí toca puerta nueva.
Lo que pesa contra lo que aguanta
Los herrajes se fabrican por tramos de carga: los hay de 40, 75 y 90 kg, y hasta 300 en hojas de cristal. Si en su día se montó uno justo para esa hoja, el carro volverá a romperse. Se sube de tramo y deja de ser un problema que vuelve.
LO QUE NOS PREGUNTÁIS
Dudas sobre reparar una puerta corredera en Barcelona
Las que más nos llegan con la puerta a medio abrir. Si la tuya no está aquí, nos la cuentas por teléfono y te la resolvemos ahí mismo.
No siempre. Una reparación de puertas correderas empieza por lo más barato: si es limpieza del carril o una regulación de altura, la hoja no se toca.
Si hay que sustituir carros o el guiador, se descuelga y se vuelve a montar en la misma visita.
La hoja sale por el hueco de paso y desde ahí se llega a los carros, así que casi nunca.
Solo habría que abrir si lo roto está dentro del cajón — y eso lo sabrás antes de que empecemos, no después.
Si la puerta no cierra y deja la vivienda o el local abiertos, o si bloquea un paso, es urgencia y salimos en el momento.
Si va dura pero cierra, mejor concertamos la visita: el precio de una urgencia a deshora no es el mismo.
Mejor no. Una hoja de corredera pesa más de lo que parece y al meterla a pulso se tuerce el carril, que es justo la pieza que más encarece la reparación. Déjala apoyada y llámanos.
Porque el multiusos de toda la vida es lubricante disuelto en disolvente: arrastra la grasa que quedaba y deja un residuo aceitoso al que se pega el polvo.
El propio fabricante recomienda para correderas aspirar primero el carril y usar después grasa en espray.
Sin el aspirado, cualquier producto empeora la cosa. Ese es todo el mantenimiento que necesita una corredera: aspirar el carril y engrasarlo después.
Sí. Portones de garaje, correderas de vestíbulo y puertas de local entran igual, y si eres administrador de fincas te pasamos el presupuesto por escrito antes de la visita.
Sí. Trabajamos con el herraje que haya puesto, sea de quien sea, y con las mejores marcas del mercado cuando toca sustituir. No dependemos de ningún distribuidor.
Vuelves a llamar al mismo número. El material que montamos va con 3 años de garantía y la mano de obra con 6 meses. Si el carro nuevo falla dentro de ese plazo, volvemos nosotros.
Tu puerta corredera necesita reparación, no otro empujón
Cada vez que la empujas con las dos manos, el carril se lleva un poco más y la pieza barata de hoy se convierte en la cara de dentro de seis meses.
Una reparación de puertas correderas se resuelve casi siempre en una sola visita, y sabrás lo que cuesta antes de que desmontemos nada.
Y si no tiene arreglo, también te lo diremos. Tú llamas, nosotros vamos.